LunÀtico — 100th Birthday Tribute to Herbie Nichols by Ben Allison Quartet

Su estilo melódico, sus dotes de compositor y su capacidad para sintetizar armonías de clásicos europeos del siglo XX con aquellos que le precedieron en similares ideas artísticas, debieron obtener un mayor reconocimiento. Su música es compleja, siempre interpretó en la formación de trío, y casi siempre interpretaba la que el mismo componía. Nada de estándares. Tipo discreto, con pocas grabaciones en su haber, a destacar el testamento sonoro que suponen las realizadas para el sello Blue Note, tampoco le dio mucho tiempo para mucho más, porque murió en 1.963 con cuarenta y nueve años. Su ilusión inicial, alentado por su padre que le prohibía que tocara jazz, era ser un concertista clásico. El no disponer de fondos para recibir clases en un Conservatorio le hizo inclinarse por la música que nos ocupa,, y se movió en los escenarios del bebop.  Es uno de los “artistas malditos” del género, con una desafortunada carrera que dio lugar a que tuviera que tocar dixieland, para sobrevivir, aunque compusiera una música mucho más moderna que trascendió el bebop, innovando y abriendo las fronteras de lo que después sería el free. Estudioso del piano y gran conocedor de sus intérpretes, desarrolló un estilo propio partiendo del swing, pero produciendo cortes en el mismo, que podrían desconcertar y dando protagonismo a la sección rítmica sobre todo a la batería. Su pianismo complejo y repleto de disonancias, no resultaba fácil para la escucha en su tiempo. Si a ello unimos un carácter excesivamente reservado y una falta de oportunidades, tendremos la explicación de su ostracismo.

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