Microrrelato de Rafael Reig: Noche de reyes

La noche del 5 de enero, voy a soltar el topicazo,  era la noche mágica por  antonomasia, la ilusión, la inocencia, la ingenuidad siempre presentes. Mis recuerdos son nítidos. Normalmente los Reyes Magos nos dejaban los regalos en el balcón que da a la calle. Mis padres nos enviaban a casa de mi abuela, para que no estuviéramos en casa cuando llegaran sus Majestades, y cuando regresábamos, sumamente nerviosos, en aquellas gélidas noches ruteñas, vislumbrábamos, a veces, los paquetes con sus envoltorios de colores vistosos. Recibíamos los regalos antes de irnos a la cama, porque de otra forma no dormiríamos. Madrugábamos con gusto al día siguiente, despertados por la impaciencia en disfrutarlos.
Los Reyes eran más modestos y selectivos que ahora y nos traían a lo sumo dos juguetes, a cada uno. Seguro que así los valoraríamos más. Por supuesto, Papá Noel ni existía. A veces me quedaba, como tonto, gritando los Reyes, los Reyes, hasta quedar ronco, sin coger el juguete. Tengo especiales recuerdos del Seat 1400 blanco teledirigido,  y siendo mas pequeño del caballo de cartón al que destrozó, con gran disgusto por mi parte, la lluvia muchas noches después,  de Pipo, el muñeco fumador, que se perdió por el sumidero del pilarito del patio, para mi pesar,  y de aquel conejo que llegó para mi hermana menor, que tocaba el tambor hasta cansarnos. Me hizo especial ilusión un pequeño tren con  la locomotora negra y los vagones blancos y rojos, que se accionaba dándole cuerda Y qué decir de los “MiniCars” de Anguplas, reproducciones perfectas de los coches de la época, en miniatura. Más mayorcito, no siendo ya  monárquico,  los Reyes me echaron, (así se decía, aunque mis padres me rectificaban: se dice me trajeron) mi primera  armónica, marca Haffner y  mi primera guitarra, que no llegó a tiempo,  por lo que los Magos escribieron aquello de ” Vale por una guitarra”. Tardó unas semanas.  No llegó, ciertamente, por Amazon.  A mi hermana más pequeña le dio por pedir, durante unos años, un mono y un violín. Nadie lo entendía, ni creo que ella misma supiera  por qué. Sus Majestades no atendieron su petición. No era cosa de que un mono se sentara,  todos los días, a la mesa. Ya éramos cinco. Posiblemente los Magos asociaban el violín a la excentricidad del mono, porque nunca  llegó el instrumento. Recuerdo ahora cuando los Juegos Reunidos Geyper ocuparon su sitio en el balcón. La caja grande con el parchís, la oca, el juego de los conitos, el de los tres en raya etc. Creo que todavía hay restos de esos juegos por mi casa familiar.
Entonces existía más misterio  y se mantenía la creencia y, por ende, la ilusión hasta edades más tardías. La ingenuidad y la inocencia  estaban más presentes que ahora. Seguro que en mi caso, la inocencia y la candidez serian extremas, vamos rozando la jilipollez, pues afirmaba, con rotundidad, que había visto al Ratoncito Pérez con el paquete de chocolatinas a cuestas, en la detallada descripción que mi madre me había hecho del animalito. Así que con los Reyes, mi fe era absoluta. Se admiten valoraciones…, pero en voz baja, por favor,
Hace tiempo que, por las circunstancias que sean, los niños pierden muy pronto la candidez  y la inocencia. La imaginación  y  la magia salen perdiendo y es la realidad la que triunfa.
Con mis hijos y ahora con mis nietas, he intentado que la ilusión se mantuviera, aunque entre mis nietecillas solo quede una creyente, o ni siquiera, seguimos montando  la parafernalia consiguiente, con la complicidad de todos, aunque sea para sostener la sorpresa,  la ficción, echándole ilusión y alegría a la noche. Ya no recibo juguetes, claro,  aunque no me disgustaría que los Magos me dejaran un par de coches en miniatura, que me siguen gustando, aunque ya no existe Anguplas, o un caleidoscopio. Lo pondré en la carta, Normalmente recibo y regalo libros o discos. Poca inventiva hay en ello, lo confieso. Las noches de Reyes siempre suena en casa la música que podéis escuchar si os place. Leopoldo Mozart fue su autor, aunque durante un tiempo se la atribuyó Haydn. Es una delicia y una divertida música.
! Feliz víspera y día de Reyes!
Este año, como la del año pasado, mi carta a los Reyes es simple, pero ambiciosa: Salud, salud y salud para todos y fin de esta larga pesadilla. Lo del caleidoscopio y las miniaturas de coches puede esperar.

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7 comentarios

  1. Feliz noche de ilusión .
    Para mí es la más especial…
    Que te llegue todo lo que desees
    Y que 2022 se comporte …en condiciones. ..
    Felicidades .
    Charo.

  2. Que la llama de la ilusión no la apague ni el mismísimo omicrom. Feliz Noche de Reyes Miguel. Como siempre un placer poder leerte. Un abrazo

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